Niemeyer en Rosario

El legendario arquitecto brasileño realizará su primera obra en Argentina.

– Nota publicada en ARQ el 28.10.2008 –

“Quise garantizar que el espectáculo no se limite sólo a los que estén en la platea, sino que también alcance a los de afuera, 20 ó 30 mil personas, pudiendo participar de lo mismo”, dijo el legendario arquitecto Oscar Niemeyer en relación con el propósito que persiguió al diseñar El Puerto de la Música, su primer proyecto para la Argentina. Este será un complejo cultural que se ubicará en la ribera rosarina (entre el Parque a la Bandera y el puerto) y que incluirá un centro de exposiciones, una escuela de música y una sala de conciertos.

Para albergar a la gran sala de conciertos, Niemeyer concibió una volumetría impactante y a la vez pura: es una cáscara conformada por un juego de curvaturas, que en conjunto se asemeja a una perla asomando desde su ostra. Bajo esta particular cubierta, conformada por la articulación de dos concavidades de hormigón blanco y de casi 100 m de diámetro, la sala tendrá una capacidad de 2.500 personas.

En relación con estas formas, que en algún punto remiten a otras casas de ópera como la de Sydney, su autor insiste en que “no hay razón para hacer una caja elemental”. En cambio, lo que busca, una vez más, es “hacer una arquitectura grácil, variada y diferente”. Y, en este caso, asegura que la forma surgió del programa. “La curva sobre la platea tenía que ser más suave, para que atendiera mejor los problemas de la acústica”, describe. Pero, “la llegada al escenario exigía una mayor altura por lo que ahí otra curva se impone en jerarquía”, agrega. Así, el arquitecto brasileño deja en claro que “el aspecto exterior del proyecto fue definido en una forma para nada arbitraria, sino ligada al problema estructural”.

En el interior, Niemeyer buscó que el espectador llegara directamente al foyer y a la sala de espectáculos, para no obligarlo a una circulación más larga e innecesaria. El proyecto de la sala integra plateas altas y bajas, foyer y camarines. A este programa Niemeyer le agregó dos palcos laterales. “Me pareció apropiado, recordando que son necesarios para ciertos eventos especiales” dijo. Para todos, sin exclusión. Lo interesante del proyecto es que en el fondo del escenario habrá un gran portón que podrá abrirse para vincularlo a una explanada para espectáculos al aire libre, con capacidad para 25 mil personas. “Serán funciones mucho más humanas, mas inteligentes, dondetodos podrán participar”, asegura su autor, que el próximo 15 de diciembre cumplirá 101 años. Para Niemeyer, “la idea es que la arquitectura llegue al pueblo, que se asiente en la base de que todos tenemos iguales oportunidades”.

Emplazado en un predio de tres hectáreas ubicado en la Av. Pellegrini y el río, el conjunto se completará con otros dos edificios: uno de ellos, de forma cilíndrica, estará recorrido en su contorno por una suave rampa y albergará la administración y la boletería. El otro será un prisma arqueado, con forma de búmeran y tres niveles, que se ubicará al final de la explanda exterior. Este integrará una sala de exposiciones y el restaurante. Este último bloque se pensó elevado para que no interrumpiera las visuales al Paraná. Entre los tres edificios quedará así delimitada la gran plaza pública para eventos. El programa se completa con un estacionamiento para 1000 vehículos.

Por qué en Rosario

La elección de Rosario obedece al interés de Niemeyer en plasmar su primera obra en la Argentina en la ciudad natal del Che Guevara, de quien el arquitecto carioca es un admirador declarado. Fuentes muy cercanas al gobernador de Santa Fe, Hermes Binner, cuentan que, luego de que éste ganara las elecciones en su provincia, recibió una invitación para conocer el estudio de Niemeyer. Explican que el afamado arquitecto estaba interesado en conocer al primer gobernador socialista de la Argentina.

Fue en el marco de esa visita, cuando Niemeyer le confesó a Binner su deseo de hacer una obra en la ciudad en donde había nacido el Che. “Binner le manifestó entonces que Rosario tenía una deuda a saldar con su plan estratégico, que era la construcción de un auditorio de esa natrualeza y, por otro lado, que también se buscaba recuperar la costa. Resaltan que Niemeyer se comprometió en ese instante a tener lista en un mes su propuesta.

Pero más allá de aquella charla inicial, explican que lo que sorprendió cuando se recibió su trabajo fue que el proyecto para el teatro servía para la inclusión de todos, para la igualdad de oportunidades. La propuesta comprendía al público selecto de la opera y se extendía a toda la gente.

Y, en relación con su ejecución, las fuentes insisten en que lo importante es que a pesar de las demoras (en relación con el terreno hubo que poner en orden un tema dominial, porque si bien éste pertenecía a la Provincia, dependía del puerto), la obra, valuada en 40 millones de pesos, será construida y se espera poder inaugurarla en sintonía con el Bicentenario.

Para su autor “lo que caracteriza a una obra de arte es la emoción y la sorpresa que esta pueda causar. Y -agrega- en la arquitectura es la misma cosa”. Seguramente, su Puerto de la Música causará ese efecto, pero no en algunos pocos, sino en todos.

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