La Catedral desde la arquitectura románica a la gótica

La fe cristiana, profundamente arraigada en los hombres y las mujeres de la edad media, no dio origen solamente a obras maestras de la literatura teológica, del pensamiento y de la fe. Inspiró también una de las creaciones artísticas más elevadas de la civilización universal: las catedrales, verdadera gloria del Medievo cristiano.

Durante casi tres siglos, a partir de comienzos del siglo XI, en Europa se asistió a un fervor artístico extraordinario. Un antiguo cronista describe así el entusiasmo y la laboriosidad de aquellos tiempos: “Sucedió que en todo el mundo, pero especialmente en Italia y en las Galias, se comenzaron a reconstruir las iglesias, aunque muchas de ellas, que todavía estaban en buenas condiciones, no necesitaban esa restauración. Era como una competición entre un pueblo y otro; parecía que el mundo, liberándose de los viejos andrajos, por todas partes quisiera revestirse del blanco vestido de nuevas iglesias. En definitiva, los fieles de entonces restauraron casi todas las iglesias catedrales, un gran número de iglesias monásticas e incluso oratorios de pueblo” (Rodolfo el Glabro, Historiarum 3, 4).

Varios factores contribuyeron a este renacimiento de la arquitectura religiosa. Ante todo, condiciones históricas más favorables, como una mayor seguridad política, acompañada por un aumento constante de la población y por el desarrollo progresivo de las ciudades, de los intercambios y de la riqueza. Además, los arquitectos encontraban soluciones técnicas cada vez más elaboradas para aumentar las dimensiones de los edificios, asegurando al mismo tiempo su solidez y majestuosidad. Pero fue principalmente gracias al entusiasmo y al celo espiritual del monaquismo en plena expansión como se construyeron iglesias abaciales, en las que se podía celebrar la liturgia con dignidad y solemnidad, y los fieles podían permanecer en oración, atraídos por la veneración de las reliquias de los santos, meta de incesantes peregrinaciones.

Así nacieron las iglesias y las catedrales románicas, caracterizadas por el desarrollo longitudinal —a lo largo— de las naves para acoger a numerosos fieles; iglesias muy sólidas, con gruesos muros, bóvedas de piedra y líneas sencillas y esenciales. La introducción de las esculturas representa una novedad. Al ser las iglesias románicas el lugar de la oración monástica y del culto de los fieles, los escultores, más que preocuparse de la perfección técnica, cuidaron sobre todo la finalidad educativa. Puesto que era preciso suscitar en las almas impresiones fuertes, sentimientos que pudieran incitar a huir del vicio, del mal, y a practicar la virtud, el bien, el tema recurrente era la representación de Cristo como juez universal, rodeado por los personajes del Apocalipsis. Por lo general esta representación se encuentra en los portales de las iglesias románicas, para subrayar que Cristo es la Puerta que lleva al cielo. Los fieles, al cruzar el umbral del edificio sagrado, entran en un tiempo y en un espacio distintos de los de la vida cotidiana. En la intención de los artistas, más allá del portal de la iglesia, los creyentes en Cristo, soberano, justo y misericordioso, podían saborear anticipadamente la felicidad eterna en la celebración de la liturgia y en los actos de piedad que tenían lugar dentro del edificio sagrado.

En los siglos XII y XIII, desde el norte de Francia se difundió otro tipo de arquitectura en la construcción de los edificios sagrados: la arquitectura gótica, con dos características nuevas respecto al románico, que eran el impulso vertical y la luminosidad. Las catedrales góticas mostraban una síntesis de fe y de arte expresada con armonía mediante el lenguaje universal y fascinante de la belleza, que todavía hoy suscita asombro. Gracias a la introducción de las bóvedas de arco ojival, que se apoyaban en robustos pilares, fue posible aumentar considerablemente la altura. El impulso hacia lo alto quería invitar a la oración y él mismo era una oración. De este modo, la catedral gótica quería traducir en sus líneas arquitectónicas el anhelo de las almas hacia Dios. Además, con las nuevas soluciones técnicas adoptadas, los muros perimétricos podían ser perforados y embellecidos con vidrieras polícromas. En otras palabras, las ventanas se convertían en grandes imágenes luminosas, muy adecuadas para instruir al pueblo en la fe. En ellas —escena tras escena— se narraba la vida de un santo, una parábola u otros acontecimientos bíblicos. Desde las vidrieras coloreadas se derramaba una cascada de luz sobre los fieles para narrarles la historia de la salvación e implicarlos en esa historia.

Otra cualidad de las catedrales góticas es que en su construcción y su decoración, de modo diferente pero coral, participaba toda la comunidad cristiana y civil; participaban los humildes y los poderosos, los analfabetos y los doctos, porque en esa casa común se instruía en la fe a todos los creyentes. La escultura gótica hizo de las catedrales una “Biblia de piedra”, representando los episodios del Evangelio e ilustrando los contenidos del año litúrgico, desde la Navidad hasta la glorificación del Señor. En aquellos siglos, por otro lado, se difundía cada vez más la percepción de la humanidad del Señor, y los sufrimientos de su Pasión se representaban de modo realista: el Cristo sufriente (Christus patiens) se convirtió en una imagen amada por todos, que inspiraba compasión y arrepentimiento de los pecados.

No faltaban los personajes del Antiguo Testamento, cuya historia llegó a ser familiar para los fieles que frecuentaban las catedrales, como parte de la única y común historia de salvación. La escultura gótica del siglo XIII, con sus rostros llenos de belleza, de dulzura, de inteligencia, revela una piedad feliz y serena, que se complace en difundir una devoción sentida y filial hacia la Madre de Dios, vista a veces como una mujer joven, sonriente y materna, representada principalmente como la soberana del cielo y de la tierra, poderosa y misericordiosa. A los fieles que llenaban las catedrales góticas les gustaba encontrar en ellas expresiones artísticas que les recordaran a los santos, modelos de vida cristiana e intercesores ante Dios. Y no faltaron las manifestaciones “laicas” de la existencia: en muchas partes aparecían representaciones del trabajo en los campos, de las ciencias y de las artes. Todo estaba orientado y se ofrecía a Dios en el lugar donde se celebraba la liturgia. Podemos comprender mejor el sentido que se atribuía a una catedral gótica, considerando el texto de la inscripción grabada en el portal central de Saint-Denís, en París: “Visitante, que quieres alabar la belleza de estas puertas, no te dejes deslumbrar ni por el oro ni por la magnificencia, sino más bien por el fatigoso trabajo. Aquí brilla una obra famosa, pero quiera el cielo que esta obra famosa que brilla haga resplandecer los espíritus, a fin de que con las verdades luminosas se encaminen hacia la verdadera luz, donde Cristo es la verdadera puerta”.

Ahora quiero subrayar dos elementos del arte románico y gótico útiles también para nosotros. El primero: las obras maestras en el campo del arte nacidas en Europa en los siglos pasados son incomprensibles si no se tiene en cuenta el alma religiosa que las inspiró. Marc Chagall, un artista que siempre testimonió el encuentro entre estética y fe, escribió que “durante siglos los pintores mojaron su pincel en el alfabeto colorido que era la Biblia”. Cuando la fe, especialmente celebrada en la liturgia, se encuentra con el arte, se crea una sintonía profunda, porque ambas pueden y quieren hablar de Dios, haciendo visible al Invisible.

El segundo elemento: la fuerza del estilo románico y el esplendor de las catedrales góticas nos recuerdan que la via pulchritudinis, el camino de la belleza, es una senda privilegiada y fascinante para acercarse al misterio de Dios.

Benedicto XVI (fragmento) – Ir a la fuente


Mercury House II

Continuando con la saga de Mercury House, Mercury House Two viene a ser la opción unifamiliar más confortable de la genial vivienda movil diseñada por el estudio Architecture and Vision.

Se propone a sí misma como la crítica contra el desperdicio de espacio y recursos típicos de la industria de la construcción moderna. Mercury House Two es una vivienda unifamiliar desarrollada en vertical que alcanza los 13 metros de altura mientras que sus dimensiones en planta son de 7 x 3.6 metros, es transportable y personalizable, y está diseñada para la fabricación en serie.

La misma consta de 4 niveles apilados uno sobre el otro en los cuales se ubican las diferentes funciones de la casa, una capa de vidrio de última generación permite controlar la radiación solar y las ganancias de calor en las viviendas.

Además se puede conectar a un invernadero automatizado inflable que ayuda a compensar las necesidades diarias de alimentos de los habitantes, mientras que hace posible la purificación del aire y del agua de las viviendas.

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Mercury House, casa rodante futurista

Mercury House es la casa movil diseñada por el italiano Arturo Vittori y el suizo Andreas Volger del estudio Architecture and Vision. La misma será presentada oficialmente en la Bienal de Venecia en setiembre próximo.

La unidad movil pude utilizarse como un lugar para reuniones o como una unidad de vivienda pequeña. Se trata de una cápsula elevada en sólo tres patas a la que se puede acceder desde una rampa de acceso. Desde el interior una gran ventana frontal permite apreciar el paisaje exterior y admite una amplia variedad de configuraciones espaciales.

Su estructura es de fibra de vidrio y está cubierta por una piel blanca de 1 mm de mármol de Carrara que está retroiluminada por la noche, emitiendo un resplandor inquietante y fascinante. El techo de acrílico está equipado con paneles solares flexibles y un colector de agua de lluvia proporciona aire acondicionado natural a través de un sistema de nebulizadores.

Alimentada, como decíamos, por energía solar la misma está equipada con iluminación de alta tecnología, audio y video. Esta casa ecológica y sustentable es apropiada para entornos naturales y urbanos.

Mercury House

Mercury House

Mercury House

Mercury House

Mercury House

Mercury House

Mercury House

Mercury House

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Elección de materiales de la zona

Una mirada diferente a la industrialización en el campo de la vivienda social es la que lleva adelante el Instituto de Vivienda de Corrientes (INVICO) que puso en marcha diferentes programas de investigación aplicados al mejoramiento del hábitat utilizando materiales de la región y energías renovables.

Se están llevando a cabo investigaciones que aporten al mejoramiento del hábitat humano investigando el comportamiento de materiales propios de la región como el ladrillo común y la madera de bosques implantados.

Además se están realizando investigaciones que se concentran en la utilización de energías renovables en el campo de la vivienda social y el equipamiento comunitario.

Madera Rural

La iniciativa de llevar adelante un Programa de Vivienda de Madera responde a tres requerimientos básicos:

  • Otorgar valor agregado a la foresto-industria local.
  • Contar con una opción válida y de alta calidad para contextos rurales de difícil acceso donde es costoso proveer con otros materiales.
  • Aportar soluciones habitacionales a sectores de la provincia que presentan una fuerte relación cultural con este material.

Este sistema constructivo se adapta a tipologías muy diversas como ser salas de primeros auxilios, destacamentos policiales, etc. Brindando una solución rápida y eficás.

El trabajo participativo de los habitantes en la elaboración de los proyectos arquitectónicos es crucial al momento de obtener resultados satisfactorios. Este tipo de trabajo interdiciplinario permite que cada especialista aporte su experiencia y conocimientos al proyecto, al punto de traspasar la barrera de ser un mero proyecto de arquitectura, ya que en él convergen ideas de diferentes campos del conocimiento.

El INVICO se encuentra actualmente desarrollando un modelo de vivienda bioclimática que responda a las condiciones propias de la región. Un clima subtropical que exige respuestas a las demandas de confort y desarrollo humano.

Recomiendo leer soniajorge.wordpress.com/2008/04/

El boom de la casa barata en la India

Bombay, India. El mes pasado Azharuddin Ismail, de once años, fue despertado en medio de la noche por el sonido de las topadoras. Mientras la policía lo golpeaba a él y a su familia con palos de bambú para alejarlos, su hogar en los barrios bajos de Bombay fue rápidamente demolido. Azhar, una celebridad desde que apareció en el film Slumdog Millonaire, desde entonces recibió un nuevo hogar de parte de los productores de la película. Pero otros residentes no fueron tan afortunados.

Las ciudades de la India necesitan al menos 25 millones de casa más, según un informe de McKinsey, una consultora, y la Federación de Cámaras de Comercio de la India. En Bombay, la capital comercial, más de 8 millones de personas viven en villas miseria y pagan a menudo alquileres altos por ese privilegio. Pero comprar una casa propia está fuera del alcance de la mayoría: un departamento de 70 metros cuadrados en el centro cuesta U$S 500.000 aproximadamente.

Matheran Realty es solo una de las tantas firmas que creen tener la solución: viviendas de costos ultra bajos. En Karjat, 90 kilómetros al este de Bombay, Matheran Realty está construyendo 15.000 departamentos con precios que parten de tan solo 4.500 dólares por unidades de 19 metros cuadrados. Tata, la firma que fabrica el auto Nano, que cuesta U$S 2.500, está construyendo 1.300 unidades básicas en Boisar, alrededor de 100 kilómetros al norte de la ciudad y quizás agregue más. Con un precio de entre 8.358 y 14.359 dólares cada una, ya tienen exceso de pedidos. Otras firmas planifican construcciones similares en otras partes.

Los costos se mantiene bajos gracias a que los departamentos se construyen fuera de las grandes ciudades, donde la tierra es mucho más barata. Los dueños tendrían que viajar a su trabajo. Las unidades también son muy pequeñas y espartanas. Las más simples consisten de un solo cuarto con una pileta en un rincón y un inodoro detrás de una partición. Están en edificios de nomás de tres pisos, por lo que no hay necesidad de agregados estructurales costosos. En vez de ladrillos, se usan bloques de concreto moldeado, livianos, para las paredes. El concreto a menudo se hace con espuma o con “ceniza volante” u otros materiales de desecho, para que resulte más liviano, además de más barato. No hay ascensores, y solo una escalera por bloque. Todo ésto significa que las casas se pueden construir muy rápido y con mano de obra no calificada.

Los constructores dicen que el potencial para viviendas muy baratas en la India es inmenso. Muchos de los que viven en los barrios bajos hoy son empleados como choferes, operarios fabriles o sastres, con ingresos de alrededor de 1.928 dólares, que bastan para poder comprar un departamento que cuesta entre 4.286 y 8.572 dólares.

Según Ashish Karmachandani de Monitor Group, otra consultora, la India tiene 23 millones de familias urbanas con ingresos de entre U$S 1.200 y 4.000 al año. Si se incluye áreas rurales, Tata Housing ve un mercado aún mayor de 180 millones de hogares que ganan hasta 9.000 dólares por año.

Difícil financiación

Hasta hace muy poco, una de las barreras mayores era la financiación. Los bancos no estaban dispuestos a prestar dinero a gente sin historia crediticia o que no pudiera demostrar que tiene una residencia permanente. Pero dos bancos públicos -el Nacioanl de la Vivienda y el Nacional para la Agricultura y el Desarrollo Rural- han acordado proveer de fondos para financiar a las compañías, de modo que puedan ofrecer hipotecas a tales compradores.

Para reducir el riesgo, los compradores deben aportar al menos un cuarto del precio de compra y los empleadores deben confirmar sus ingresos. A partir de allí, a los deudores se les cobra interés algo por encima del que pagan aquellos que tienen una historia crediticia establecida.

Los prestamistas y los constructores están convencidos de que encontraron una mina de oro en la India. ¿Quién hubiera imaginado que la combinación de préstamos subprime y un boom de la construcción se volvería atractiva nuevamente tan pronto?.

The Economist. Traducción de gabriel Zadunaisky.

Peter Zumthor

Durante la entrega del premio Pritzker en Buenos Aires, Zumthor contó cómo es el trabajo día a día en su estudio en Haldenstein, su visión de la arquitectura, y sus próximos proyectos.

El 29 de mayo, el arquitecto suizo Peter Zumthor recibió en la Legislatura de Buenos Aires el Premio Pritzker, que la Fundación Hyatt otorga todos los años a un arquitecto por su trayectoria. La entrega se realiza en un lugar distinto cada año, y 2009 fue la primera en América del Sur, en consonancia con el elegido: Zumthor es un laureado que escapa al circuito central de la arquitectura internacional. Un día antes de recibir el premio, Zumthor recibió a LA NACION en la sede porteña de Hyatt, el palacio Duhau.

-¿Cuánto hace que trabaja en su estudio de Haldenstein?

-Siempre trabaje allí. Desde el aeropuerto Internacional de Zurich, viajando 75 minutos en círculo, se llega a una de las típicas villas suizas, donde vivo y trabajo. En cualquier otra ciudad del mundo, en 75 minutos, imagínate adónde llegas. Eso enseña algo sobre mi país. Estoy en los Alpes, en medio de la naturaleza.

-¿Cómo es un típico día de Peter Zumthor en Haldenstein?

-Vivo en una vieja granja, y cruzando la calle se llega al atelier de los ?80, donde desde hace 4 años hay un nuevo edificio; es como un campus, con 20 colaboradores de 7 distintas nacionalidades, que comparten durante el día el lugar conmigo, mi hijo y mis dos nietos. Mis colaboradores, que viven en la ciudad a 5 minutos de la granja, cruzan el Rhin para llegar, y van a Zurich durante el fin de semana; cruzan constantemente a la cocina de mi casa: trabajo y vida es una sola cosa, como si estuviéramos en una granja o en una estancia. Cuando trabajo vivo, y cuando vivo, trabajo, y eso es realmente un lujo que me puedo dar.

-¿Cómo organiza su tarea de proyecto? ¿Lo sigue hasta los detalles?

-Si, y lo hago personalmente, pero necesito a mis 20 colaboradores. Está el arquitecto a cargo de cada proyecto en la obra, y yo aparezco cuando es necesario, durante la ejecución. Pero en el diseño, siempre estoy allí, estoy en el control de todo, mi papel es el de conductor-compositor en una orquesta. Necesito buenos músicos, pero yo soy el compositor. Sin los buenos músicos no hay ejecución posible, no hay función. Ese es el concepto de la tarea en mi estudio.

-¿Qué porcentaje del año pasa en el exterior?

-Trato de no vivir en el extranjero, de no superar el 30 por ciento del tiempo de trabajo fuera de a villa alpina donde vivo, y realmente debido al Premio (Pritzker), he comenzado a sufrir. Ya quiero estar de vuelta, el trabajo no es lo mismo cuando estoy lejos. Creo que soy el alma del equipo.

-¿Y la comunicación a distancia para los proyectos?

-Es un poco más difícil que de modo presencial, lo hacemos en Alemania, en Noruega. Pero tengo que encontrar cada proyecto en cada ubicación diferente, para verlo realmente acabado. Después de Buenos Aires voy al desierto de Atacama, en Chile, con mi cliente, y allí debo tomar conciencia de la situación: cliente, sitio, arquitecto de contacto en el lugar, y así llego a un concepto para que se transforme, porque nosotros hacemos todos los detalles y luego lo transferimos al sitio. Debemos integrar los asesores y especialistas -chilenos en este caso-, al proyecto en el momento del inicio.

-¿Qué tipo de proyecto es el de Atacama?

-Es un hotel de aventura, de excursiones, para el grupo Nomad, cuyo principal hotel está en Buenos Aires, y el próximo será este, en el desierto. Creo que es un concepto muy interesante, es mi primer proyecto para América del Sur y para este cliente. Nunca trabajé en un sitio similar, y creo que es un proyecto fantástico. Lo presenté al cliente en Suiza la semana pasada, y después de la presentación me dijo que estaba muy preocupado porque si no le hubiera gustado el proyecto, cómo me lo explicaba. Después de haberle mostrado maquetas, planos, me señaló su cara y me dijo: “ve, esto no miente”. Estaba emocionado.

-¿Le ha pasado esto antes?

-No exactamente como con este cliente, pero recibo cartas de gente que no conozco que me hacen elogios de este tipo después de ver las obras, pero no en una presentación. Estamos contentos creo que es una mala interpretación que con este tipo de actitud hacia el lugar, el paisaje, estamos restringiéndonos a un solo lugar. Estoy absorbiendo la cultura de América latina ahora, si uno está abierto y tiene interés, te lleva un poco más de tiempo proyectar de acuerdo con la cultura del lugar, pero no ha sido el caso en el proyecto para Atacama.

-Después de Atacama, ¿seguiría con alguna experimentación proyectual en América latina?

-Mi trabajo no tiene que ver con lo experimental, es concreto: me gusta hacer edificios fantásticos. No me interesa la teoría en la arquitectura, si tenemos que hablar de teoría me interesan más la filosofía, y los arquitectos como filósofos, pero la mayor parte son arquitectos de la práctica. Me gustaría ser músico, quizá en mi próxima vida lo sea. Como vivo como arquitecto, tengo pasión por la arquitectura, espero que quien tenga un proyecto hermoso para llevarlo a una construcción concreta, me llame.

-¿Quién fue su referente durante sus años de estudio y luego?

-El primero fue Le Corbusier y luego Mies van der Rohe, en la etapa de la educación. Emocionalmente, fueron mis experiencias en la niñez. Me eduqué en el Modernismo, pero fue un momento muy hermoso durante la década del ?70 cuando de pronto toda la historia negada por el Movimiento Moderno era posible. El arte conceptual, las películas del neorrealismo italiano de los ?50 me atrajeron, y es menos de la arquitectura y más del campo de otras artes que me fui nutriendo.

Por Marta García Falcó
Para LA NACION

Oscar Niemeyer

Ganador de los premios Pritzker 1988 y Príncipe de Asturias 1989, sus edificios en todo el mundo son considerados obras maestras por la crítica.

Oscar Ribeiro de Almeida Niemeyer Soares Filho cumplió 100 años el 15 de diciembre. Más conocido en el mundo como Oscar Niemeyer, este genio de la arquitectura mundial celebró su centenario en su casa en Río de Janeiro con la familia, que incluye cinco nietos y trece bisnietos.

Las principales ciudades brasileñas y algunas europeas lo acompañan en los festejos con homenajes que incluyen concursos en Portugal, exposiciones desde la Isla de Madera hasta Suiza, programas de televisión en Alemania y libros conmemorativos.

En San Pablo, los habitantes del edificio Copan, uno de los principales marcos arquitectónicos de la ciudad, colgaron una faja con el número 100, y la VII Bienal de Arquitectura, en la que participa Joan Busquets, le dedica una sala especial con fotos y maquetas de grandes dimensiones de sus obras, además de frases célebres pronunciadas por el célebre Niemeyer. Los homenajes se repiten en todas las ciudades brasileñas que tienen obras del arquitecto, y el Consejo del Instituto del Patrimonio Histórico y Artístico registró bajo guardia pública 23 monumentos de Brasilia, y otros doce en el país, todos seleccionados por Niemeyer en una lista entregada por él al ministro de Cultura, el compositor Gilberto Gil.

El último de los grandes representantes vivos del inicio del modernismo (Mies van der Rohe, Le Corbusier, Walter Gropius y Alvar Aalto fallecieron hace más de 30 años), Niemeyer mantiene activamente su producción y continúa trabajando en su oficina en Río de Janeiro, desde donde acompaña con especial cariño el Centro Niemeyer, que se está construyendo en Avilés. Su ánimo y amor por la vida pueden deducirse también de la reciente boda con su secretaria, Vera Lúcia Niemeyer, de 60 años, con quien trabaja hace quince.

Creador de las formas de los Palacios de la Alvorada, del Planalto, del Congreso y de la catedral, entre otros monumentales edificios de Brasilia, fue uno de los responsables de la fama arquitectónica de la capital brasileña, que surgió de la nada hace 47 años. El reconocimiento de este trabajo lo llevó a diseñar otros grandes edificios en San Pablo, Río de Janeiro y Curitiba, pero también en Venezuela, Alemania, Francia, Argelia, Israel, Emiratos Arabes y, ahora, España.

En esas obras, el principal elemento es la curva, la misma que le da la vuelta al mundo o que le da forma al cuerpo de una mujer. “No me atrae el ángulo recto ni la línea dura e inflexible creada por el hombre, lo que me atrae es la curva libre y sensual, la curva que encuentro en las montañas de mi país, en el curso sinuoso de sus ríos, en las olas del mar, en el cuerpo de la mujer preferida, y las del universo”, dice.

La repercusión internacional de su obra lo llevó a ganar premios consagradores como el Pritzker, considerado el Nobel de la arquitectura, en 1988, y el Príncipe de Asturias de las Artes, en 1989. Apabullado por la cantidad de entrevistas que le solicitaron este año, desde todos los rincones del mundo, Oscar Niemeyer dice que a estas alturas de la vida prefiere las respuestas concisas.


-Usted cumplió 100 años y parece lleno de planes; incluso, acaba de casarse. ¿Cuáles son sus planes, sus proyectos pendientes y cómo quiere celebrar?

-Estoy siendo muy solicitado por la prensa. Llegué a la conclusión de que una pausa es necesaria: rehusar lo que no me agrada, muchas de las entrevistas que me solicitan, o por lo menos, responder las preguntas que me dirigen de la forma más concisa. Y, en ese sentido, las estoy respondiendo. Ningún plan futuro me preocupa. Como siempre, voy llevando la vida conforme ella lo permite, trabajando, abrazado con los amigos y la familia, que no es pequeña. Esa idea de centenario no tiene la menor importancia. Lo principal es mirar hacia atrás y sentirme bien conmigo mismo.

-Usted es reconocido como uno de los arquitectos más importantes de la actualidad y del siglo XX. ¿Cuál considera su principal legado?

-Siempre digo que la vida me parece más importante que la arquitectura. Lo que me agrada es constatar que luchar por un mundo mejor y más justo fue siempre mi preocupación.

-¿Cuáles son los arquitectos que más admira en Brasil y en el exterior en la actualidad?

-Son tantos que prefiero no citarlos, para evitar así cualquier omisión importante.

-¿Qué piensa de lo que se construye actualmente en grandes ciudades brasileñas? ¿No cree que hay poca innovación en un país de grandes arquitectos como usted y Paulo Mendes da Rocha?

-Por principio, no critico los trabajos de mis colegas arquitectos, que en Brasil, incluso en San Pablo, son muchos y de enorme calidad.

-Brasilia fue planeada como una ciudad en la que todas las clases sociales convivían, pero los pobres terminaron siendo empujados a la periferia. ¿Cuál es su visión sobre el que fue su mayor proyecto, 47 años después?

-No proyecté el urbanismo de Brasilia; mi trabajo se limitó a su arquitectura. Lo que usted afirmó es correcto… y lamentable.

-¿Cambiaría algo si hiciera Brasilia hoy?

-Pienso que no.

-Usted es un hombre de izquierda. ¿Cómo ve el primer gobierno de Lula y qué espera del segundo mandato?

-Además de nacionalista, Lula es un ex operario, lo que lo lleva a mirar las capas más desfavorecidas con especial cariño. Espero que esa preocupación que él tiene se profundice y rinda mejores resultados en el nuevo gobierno.

-¿Cómo ve un futuro de Cuba sin Fidel?

-Creo que el ejemplo de coraje y patriotismo de Fidel estará siempre en el corazón del pueblo cubano. Y eso será fundamental para asegurar en el futuro la soberanía de ese gran país.

-¿Cuál es su secreto y su consejo para llegar a los 100 años?

-Digo siempre que tengo sesenta años, satisfecho de hacer todo lo que hacía a esa edad.

Por Verónica Goyzueta
Del ABC

Construir pensando en el planeta

Los edificios que ahorran energía son una tendencia en el Primer Mundo; cuestan un 15 % más que los tradicionales, pero la inversión se amortiza en tres años.

Publicado en LA NACION el 19 de diciembre de 2007. Por Luca Bosetti.

Puede ser que la ecoarquitectura parezca una cosa del futuro o exclusiva de países de Primer Mundo, pero la aplicación de sus conceptos es más técnicamente viable y económicamente interesante de lo que se imagina. El simple hecho de orientar la planta en función de la incidencia del sol, y elegir una vegetación adecuada, por ejemplo, son medidas altamente eficientes para reducir el consumo de energía para climatización, y su costo es nulo. Y los paneles solares para calentar agua o calefaccionar, que tienen un costo inicial superior al de un equipo convencional, se amortizan en dos o tres años, y siguen durando unos 15 o 20 más.

¿Por qué no se desarrollan estos conceptos en América latina? En países del norte europeo como Finlandia, Suecia, Alemania y Suiza, además de su adelanto tecnológico, se destaca la conciencia ecológica de sus habitantes y gobernantes: en estos países aumentó la demanda de viviendas ecosustentables, pero también los entes gubernamentales establecieron bases reglamentarias propicias para este desarrollo, ofrecieron ventajas fiscales y otros beneficios para los que invirtieran en este segmento.

Ventaja competitiva

Estas condiciones permitieron a los desarrolladores inmobiliarios explotar nuevas fórmulas para diferenciarse de la competencia. En un mercado tradicional y con bajo nivel de innovación de productos, la ecoarquitectura les permite ofrecer uno nuevo que sus competidores no poseen. Mientras la construcción de viviendas ecológicas tenga un costo adicional mínimo en el orden del 10 al 15% respecto de las viviendas comunes, a largo plazo tendrán la ventaja de ahorrar costos sobre la energía que proporcionan.

Para el gobierno argentino, ésta sería una medida eficiente para atenuar los efectos de la crisis energética: en un ejemplo hipotético, si todos los hogares en la Argentina tuvieran un panel solar térmico de 2 metros cuadrados, se podría ahorrar de 15 a 25 mil GWh de energía, correspondientes al 15-25% de la energía eléctrica total consumida en el país.

La experiencia italiana, por ejemplo, demuestra que por un costo adicional de aproximadamente 15 euros por m2, se generan ahorros en consumo de energía de 5-7 euros por m2 por año, resultando en un payback de 2 a 3 años. Como es natural con cualquier tendencia, también la concientización ambiental ganará fuerza en la Argentina después de haberse consolidado en todo el Primer Mundo, y con ello el aspecto ecológico tendrá cada vez más importancia para el consumidor como factor de elección de su vivienda. Si no es por el factor ecológico, y sí por el económico, los que tomen la delantera en la explotación de este mercado tendrán una ventaja competitiva respecto de la competencia.

Norman Foster desembarca en Puerto Madero – El Aleph

Sobria y respetuosa del vecindario, el primer proyecto en América Latina del Premio Pritzker no tendrá ni siquiera las olas de vidrio que dejó entrever alguna imagen publicada durante estos años para matizar la larga espera de noticias desde Londres.

Publicado en ARQ el 30-09-2008, por Ariel Hendler

El hecho de que dos manzanas del Art District de Alan Faena vayan a estar ocupadas por proyectos del británico Norman Foster pudo haber movido a más de uno, tal vez, a imaginar que en el corazón de puerto Madero podría erigirse un ícono al estilo de la torre Suiss Re o la cúpula vidriada del Reichstag. La intriga, alimentada por demoras varias y disipada a medias por los pocos croquis que se dieron a conocer en los últimos dos o tres años, se disipó hace pocos días al presentarse el proyecto para la primera etapa del complejo residencial Aleph Residences, que ya está en obra, y el anteproyecto para las dos manzanas que albergarán a la totalidad de Aleph.

Sobria y respetuosa del vecindario, el primer proyecto en nuestro país y en toda América Latina del Premio Pritzker 1999 no tendrá ni siquiera las olas de vidrio que dejó entrever alguna imagen publicada durante estos años para matizar la larga espera de noticias desde Londres. En rigor, de las virtudes conocidas en la obra del arquitecto inglés, en Aleph luce sobre todo la elegancia y la perfección en el diseño de cada detalle. Esto será evidente en los tres bloques de viviendas que se levantarán en primera instancia, y que convivirán en armonía con la edificación vecina: tanto los silos y molinos del distrito Faena, como los viejos docks y otros edificios ya existentes.

Respecto del recién lanzado primer volumen de Aleph Residences, los arquitectos Berto Berdichevsky y Rubén Cherny, socios locales de Foster + Partners, aseguran que va a constituir una suerte de gen tipológico de todo el resto del complejo. “Si bien cada pieza tendrá características diferentes, habrá elementos como el hormigón y las pantallas solares que darán coherencia al conjunto”, aseguran (ver “La casa…).

A este primer edificio se le sumarán otros dos (de los cuales todavía no hay imágenes disponibles), paralelos al eje longitudinal de Puerto Madero, que serán lanzados a mediados de 2009. En tanto, en la manzana vecina, ubicada entre el Faena Hotel & Universe y el dique, está previsto que se erija la obra principal de Aleph: dos tiras perpendiculares al bulevar Juana Manso destinadas a un hotel de lujo, y en medio de ambas, un parque público debajo del cual funcionará un espacio cultural. De modo tal que las dos construcciones funcionarán como brazos extendidos hacia adelante del bunker de Faena sin obstaculizar su visual hacia el dique.

La norma y la excepción

Vinculado con Faena a través del magnate estadounidense Austin Hearst, Foster diseñó inicialmente unos anteproyectos que buscaban unir las dos manzanas en cuestión a través de puentes y túneles. Aunque el master plan de Puerto Madero indica claramente qué se puede hacer en cada manzana y deja poco margen para variar las tipologías, el inglés confiaba en que podría negociar con el Gobierno porteño el corrimiento de los límites a cambio de compensaciones, como suelen hacer en otros países donde trabajan.

Pero cuando iniciaron consultas para ver si era posible hacerlo, se enteraron de que un trámite así podía llevar muchos años. “Se decidió tratar por separado los distintos sectores para no demorar las obras”, cuentan Berdichevsky y Cherny. Y reflexionan: “Tal vez deberíamos plantearnos flexibilizar las normas municipales de acuerdo a la escala, en espacial cuando el proyecto trasciende a una sola manzana. Al menos, para el futuro.”

El Aleph

El Jardín de Pelli – La Torre YPF en Puerto madero

El edificio YPF, proyectado por César Pelli, es un volumen complejo que cambia de aspecto según desde donde se lo mire, con dos caras distintas que dialogan con el río y la ciudad. Su leit motiv es un jardín de invierno elevado en el piso 26.

– Publicado en ARQ el 16-09-2008, por ARIEL HENDLER –

Paralelogramo de fuerzas: así suele llamarse a una figura geométrica traccionada por fuerzas de dirección opuesta. La imagen vale para la planta de la torre YPF, en el Dique 3 de Puerto Madero, con sus vértices a modo de puntas de flecha que tiran hacia el río, una, y hacia la ciudad, la otra. Como si con esta doble orientación se buscara subrayar la pertenencia de la obra tanto al paisaje ribereño como al urbano.Ubicada en primera fila frente al Río de la Plata, la torre que albergará a la sede corporativa de la petrolera, proyectada por el tucumano César Pelli y con fecha de inauguración para fin de año, presenta dos caras netamente diferenciadas: la que mira al Este se mimetiza con el río gracias a su piel casi uniforme, hecha con paneles de aluminio claro y paños de cristal que enfatizan suavemente las líneas verticales.

Torre YPFEn cambio, la fachada Oeste muestra una trama gruesa de carpinterías de acero inoxidable sobre una superficie de vidrio, con un virtual predominio del lleno sobre el vacío, que dialoga de igual a igual con los edificios vecinos. Sobre esta cuadrícula, mirando a la ciudad, se trazó el icónico jardín de invierno elevado, socavado en el prisma, que se destaca netamente como el leit motiv del proyecto, con sus árboles implantados en el piso 26. El vacío corta la proa que mira a la ciudad y genera un patio interno de quíntuple altura en el que fueron ubicados los cuatro árboles en macetones de acero inoxidable. “La parte del muro cortina que cubre el agujero es de un vidrio transparente para favorecer el ingreso de luz natural”, aclara Pelli en diálogo telefónico desde su estudio en New Haven, Estados Unidos.

Esta parte del muro cortina está resuelta con elementos batientes que permitieron subir los árboles, y eventualmente reemplazarlos. De todas formas, esta gran ventana en la piel vidriada quedará cerada en forma permanente. Después de barajarse varias especies vegetales, la elección de la arquitecta y paisajista Diana Balmori recayó sobre el autóctono jacarandá y las cañas de tacuara. “Cuando florezcan va a ser una belleza. Especialmente de noche con el jardín iluminado”, agrega Pelli.

Balmori diseñó también la plaza seca circular con pérgolas y fuentes, que es perforada en uno de sus bordes por el vértice Oeste de la torre: así se genera un atrio de acceso que resulta de la simple intersección de dos piezas. Con parecida economía de recursos, en el extremo opuesto de la planta baja el suelo se hunde escalonado para convertirse en las gradas de un auditorio cubierto.

Volumen cambiante

Durante su última visita, en mayo, el arquitecto aprovechó para descubrir cómo se visualiza su torre desde puntos tan distintos como la Costanera Sur o la Plaza de Mayo. “Aunque el edificio tiene una silueta tranquila y un remate muy sutil, parte de la atracción es que cambia y se lo ve distinto según desde donde se lo mire”, analiza. Esta metamorfosis se debe al volumen complejo de la torre, cuya planta doblemente puntiaguda es producto de la yuxtaposición de un triángulo y un cuadrado girado 45 grados, ambos con sus lados curvados hacia afuera.

“Todas las torres tienen un movimiento natural hacia arriba, pero en esta también está presente el movimiento por el cual los dos volúmenes se engarzan”, explica Pelli. El efecto obtenido es que el prisma “cuadrado” se introduce como una cuña en el “triangular” y, según ilustra Pelli, “lo sobrepasa en el remate para poder otear el río”. Pero este juego volumétrico en el exterior no se traslada a la planta, que se organiza alrededor de un único núcleo central.

Allí, en el interior, el uso del hormigón visto en el núcleo y en las columnas perimetrales es un recurso que Pelli dice haber aprendido, entre otros, de Louis Kahn. “Las imperfecciones del material le dan vida al interior del edificio, lo hacen parecer un producto natural. El hormigón es pesado, fuerte, recio, y contrasta con el vidrio pulido, delgado. Es como si el núcleo fuera el tronco de un árbol, y el vidrio, las hojas”, concluye.